Tuesday, October 03, 2006

Como este es el primer blog que hago en mi vida y esto del papel en blanco siempre resulta una tortura para aquellos a los que nos gusta escribir de vez en cuando reflexiones en voz alta que mas tarde son lanzadas al ciberespacio como si botellas con peticiones de socorro se trataran, que este humilde Robinsón, en un intento desesperado de comunicación con algún semejante, tiene la costumbre semanal de lanzar; me dispongo a hablar de lo que espero sea el eje central de todas las chorradas que seguramente colgare en este semanal ejercicio epistolar: esto es, ni mas ni menos que aquello que se me pase por la cabeza en el justo momento en que me disponga a golpear las teclas en busca de una Musa de la que estoy seguro en mas de una ocasión, no será puntual a la cita, aunque espero que alguna vez, pueda aprovecharse algo de lo que escriba. ¡Vete tú a saber! .

Lo primero que se me pasa por la cabeza esta semana y como no podía ser de otra manera es la circunstancia excepcional que me rodea y de la que aprovecho para hacer publico conocimiento tanto de ti, Pepe, que posiblemente serás el único que leerá asiduamente todas estas reflexiones, como las demás personas a las que daré la dirección y que espero, alguna vez se dignen leer lo que escribo.

La circunstancia excepcional es que tras 16 años de compartir mi vida con la misma persona, justamente ayer, empezamos por primera vez a concretar el hecho de que no podemos seguir viviendo juntos y por lo tanto hemos de empezar un, espero poco doloroso proceso, que culminara con una separación de nuestras vidas, nuestras ilusiones, esperanzas, destinos y todo aquello que durante tanto tiempo la vida nos ha ido dando a medida que cerrábamos el proceso de siembra y recogida del fruto de todas las grandezas y miserias que las relaciones humanas puedan tener.

Me separo de mi mujer! Y espero y confío en llevarlo de la manera mas civilizada posible y que al final todo se acabe con un apretón de manos, un deseo de felicidad mutua y un anhelo de próxima ventura por parte de ambos, que seguramente sea la manera mas razonable de terminar las cosas que un día empezaron con alegría y que un día, años mas tarde, como mínimo, terminen de una manera sensata.

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